La motivación como herramienta de capacitación.

Según los distintos autores, la motivación es uno de los dispositivos básicos del aprendizaje (DBA), entendiendo por ello los fenómenos comunes entre hombres y animales,  innatos, indispensables en todo aprendizaje y sustentados en una fisiología y nivel estructural en el Sistema Nervioso Central.

El doctor Mario Vestfrid, entiende que desde una perspectiva estricta, los DBA son 3:

  • Motivación
  • Atención
  • Memoria

Para otros profesionales, los DBA se extienden a 5:

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La motivación es un elemento primordial que debemos tener en cuenta si queremos que se produzca un verdadero aprendizaje. De la mano de la motivación viene la emoción, ya que no podemos olvidar que las distintas emociones que a lo largo del día percibimos son responsables de muchos de los procesos químicos que se producen en nuestro cuerpo, lo que sin duda, repercute en el aprendizaje que creamos.

Es mucho el interés que existe sobre el tema de la motivación, ya que la falta de la misma es uno de los grandes problemas que nos encontramos hoy en día en nuestra sociedad. El alumnado, los padres, y los docentes desmotivados generan una gran frustración a corto y medio plazo, en ellos mismos y en los miembros de las distintas estructuras sociales en las que se integran: familia y escuela; y a largo plazo, se convierte sin duda en un gran problema para el sano crecimiento de cualquier país.

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Desde un punto de vista estricto, consideramos a  la motivación intrínseca  como elemento integrante de los Dispositivos Básicos del Aprendizaje, y entendemos por  motivación esa convicción mental que nos impulsa, de modo individual a cada uno de nosotros a trabajar para alcanzar una determinada meta, abarcando este concepto los instintos y los impulsos del ser humano, y representando así las necesidades y deseos básicos del mismo (cerebro reptil).

En otro documento desarrollaré los elementos, según el doctor Roberto Rosler, necesarios para que el trabajo en el aula cuente con la motivación adecuada y el papel del docente ayude a todo el proceso de codificación, almacenamiento y recuperación de la memoria, respetando nuestra propia naturaleza humana.

Sin embargo, en esta ocasión, me voy a centrar en la importancia que en todo el proceso motivacional adquiere el autoconcepto que el niño posea de sí mismo, y en la necesidad de capacitación del mismo. Si el objetivo propuesto lo consideramos imposible de alcanzar, la sensación de incapacidad y de insuficiencia se apoderará de nosotros, boicoteando todos nuestros pasos y buscando seguramente conductas inconscientes de evitación de la realidad.

El papel que los adultos jugamos en el proceso de capacitación de nuestros hijos o alumnos es fundamental, llegando en muchas situaciones a ser nosotros el motor que necesitan para creer en ellos mismos.

En un intento de querer educar a niños emocionalmente sanos, hemos hecho un uso abusivo y mal acertado del refuerzo positivo. Hemos confundido motivación con alabanza, hemos obviado, seguramente por las prisas que caracteriza esta sociedad en la que vivimos,  la recompensa intrínseca que conlleva cualquier tipo de aprendizaje, con el premio o recompensa extrínseca, convirtiendo el proceso educativo, en muchas ocasiones, en una manipulación del comportamiento infantil.

Por muchos ya es sabido que premio y castigo son las dos caras de una misma moneda; el aprendizaje que el niño construye con el uso de estas herramientas es: ¿ qué tengo que hacer para conseguir… ( una pegatina, una carita feliz, un videojuego, ir al parque…)? O ¿Qué tengo que hacer para evitar… (la sillita de pensar, carita triste, quedarme sin ir al fútbol)?  Sin embargo, la esencia, el espíritu del verdadero aprendizaje, ya sea éste la adquisición de herramientas y habilidades de inteligencia intra e inter personal o cualquier aprendizaje estrictamente académico, ¿dónde queda?…ni si quiera se ha perdido, porque no le hemos dado la oportunidad de que haya podido producirse.

Para capacitar adecuadamente a un niño, hay unas premisas que debemos tener en cuenta:

  • Limitar el número de veces que realizamos un comentario alentador. ¿ Os imagináis una persona alabando a cada momento del día cualquier gesto o acción que realizamos?

  • Enfocar el comentario o gesto motivador hacia el proceso, no hacia la persona en sí. De este modo evitamos etiquetar al niño, algo que potencia el sentimiento de incapacidad. Un comentario enfocado en el niño podría ser: ¡has sacado un 10, eres un campeón!, y un comentario enfocado en el proceso podría ser: Has debido dedicar mucho tiempo y atención para poder dar esas respuestas.

  • Desvincular el regalo del comportamiento. No se trata de no regalar, sino de que los regalos que demos a nuestros hijos o alumnos, no estén asociados a un determinado comportamiento. Imaginaos como adultos que una persona con la que convivís llega y os dice: Pedro, por lo bien que te has portado esta semana te he comprado un libro. ¿Cómo os sentiríais? ¿Qué estaríais pensando sobre vosotros mismos y sobre esa persona que determina lo que es portarse bien? Sin embargo, si esa persona te entrega el libro y te dice: Pedro, he visto este ejemplar y me he acordado de ti porque sé que te encanta el autor. En este caso sentimos pertenencia, nos sentimos importantes, sin condicionamientos, nos sentimos aceptados por ser quienes somos. Estamos ante una relación donde el trato entre adulto y niño se  rige por la horizontalidad y no por la verticalidad.

Según la Disciplina Positiva, y con ello me refiero a la filosofía educativa democrática que hunde sus raíces en las enseñanzas de Alfred Adler y discípulos suyos como Rudolf Dreikurs, la motivación, el ánimo, dista mucho de la alabanza. Con la motivación adecuada empoderamos al niño, invitamos a la autoevaluación por parte del mismo, consiguiendo que éste adquiera una mayor autoconfianza, mejore su autoconcepto y con ello su autoestima.

En la siguiente imagen podemos ver los tres argumentos motivadores que nos sugiere la Disciplina Positiva:

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Y en la siguiente tabla, ejemplos de frases motivadoras, distinguiéndolas de las meras alabanzas:

frases-motivadoras

Son muchos los estímulos a los que están expuestos los niños de esta generación, y esto conlleva una gran responsabilidad. Desarrollar un pensamiento crítico y contribuir a la creación de un buen autoconcepto y una sana autoestima en la infancia forma parte de esa responsabilidad social que todos los que trabajamos con niños o adolescentes, en cualquiera de los roles posibles, tenemos que asumir.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Asociación Educar; La mente en desarrollo, de Daniel Siegel; ¿Quién manda aquí?, de Michael S.Gazzaniga; Manual de Disciplina Positiva de Jane Nelsen

 

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