¿ Tareas en vacaciones?

Son muchas las recomendaciones que respecto de nuestros hijos, se nos hacen a los padres para estos días de vacaciones: Que no hagan nada de deberes, que le dediquen una hora al día, que los apuntemos a campamentos, que no los apuntemos…

Independientemente de lo que en cada familia se considere que es lo más beneficioso, o lo que por circunstancias familiares y laborales haya que realizar, hay aspectos que me parece importante tener en cuenta para este período estival.

Las funciones cerebrales que más nos van a ayudar a la consecución del éxito en la realización de cualquier tarea que emprendamos, independientemente del contexto en el que nos encontremos y de la edad que tengamos, son las funciones ejecutivas. Las funciones ejecutivas van de la mano de la madurez cerebral, y un buen acompañamiento por parte del adulto será elemento clave para que el infante o adolescente desarrolle adecuadamente las mismas.

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Junto a estas funciones hay procesos cerebrales fundamentales cuya ejecución facilita la eficacia y eficiencia de cualquier actividad emprendida. Hablamos de:

  • Pensamiento causal
  • Pensamiento consecuencial
  • Pensamiento alternativo
  • Pensamiento de perspectiva
  • Pensamiento de medio fin

En estos meses tenemos la oportunidad de pasar más tiempo con nuestros hijos, lo que nos proporciona multitud de experiencias diarias que nos permitirán ir perfeccionando los procesos y funciones arriba referenciados.

Aquí van algunas sugerencias:

  1. Establecer rutinas. Trabajaremos el pensamiento consecuencial, medio-fin y alternativo entre otros, además de la capacidad de planificación y el autocontrol.
  2. Resolución de conflictos familiares, normalmente entre iguales. Trabajaremos el desarrollo del pensamiento alternativo, causal, consecuencial y de perspectiva, además de la empatía, la flexibilidad mental, el enfoque en soluciones  y el autocontrol.
  3. Juegos de mesa. Son una fantástica opción para trabajar la pertenencia entre todos los miembros de la familia, además de para el desarrollo de los procesos de pensamientos ya mencionados y de funciones ejecutivas tan importantes como la inhibición de la acción, la flexibilidad mental y el retardo de la gratificación.
  4. Asumir responsabilidades. Toda responsabilidad conlleva un privilegio y además una obligación. En muchas ocasiones, por comodidad, asumimos las obligaciones nosotros, dejando a los niños y adolescentes sólo disfrutar de los privilegios. Como ejemplo podríamos contemplar multitud de situaciones: salir en bici y luego no guardarla en su sitio, ir a la playa y no hacerme responsable de las toallas y ropa sucia a la vuelta, cenar en el sofá pero no recoger la bandeja, y así infinidad de experiencias familiares. Esta privación de la obligación invita a los más pequeños a una interpretación fruto de la observación: “Otros lo harán por mí”. A la larga, esta costumbre termina convirtiéndose en una norma de convivencia. Y lo que en su día hicimos por comodidad, por no buscar una discusión, o por falta de tiempo, se vuelve en contra, ya que ahora tenemos un aprendizaje adquirido por parte del infante, sustentado en una red hebbiana, que debemos deshacer o debilitar para poder crear uno nuevo ( Depresión a Largo Plazo).
  5. Aprendizaje a largo plazo. Unido a lo anterior no podemos olvidar, tal y como indica la Disciplina Positiva, que el desarrollo de habilidades y capacidades se produce a largo plazo, ya que es así como funciona nuestro cerebro. Para que haya un verdadero aprendizaje, de manera general, es imprescindible la interiorización y repetición de la acción, es imprescindible que se produzca la llamada Potenciación a Largo Plazo ( PLP).
  6. Acompañamiento conectado. No perder de vista qué es lo verdaderamente importante nos ayudará a estar conectados a nivel emocional, a tener paciencia, a no caer en luchas de poder, y a enfocarnos en soluciones. Por ejemplo, lo importante no es que el niño recoja la mesa, sino que adquiera el concepto de responsabilidad y asuma las obligaciones de sus acciones sin culpa ni vergüenza. Recoger la mesa, hacer la cama, doblar la ropa… son oportunidades para contribuir al desarrollo de estas capacidades que en muchas ocasiones, según la edad o según la manera en que se han trabajado en los distintos contextos, están muy inmaduras, por lo que el camino de adquisición puede ser lento.

Finalmente sólo recordar que el ser humano es imperfecto por naturaleza, cometeremos errores, los niños, los adolescentes, cometerán errores, pero mientras convivan con nosotros, tenemos la maravillosa oportunidad de acompañarlos en la transformación de los mismos, tenemos la oportunidad de extraer enseñanzas de las distintas situaciones vividas y ayudar en el desarrollo de los distintos procesos del pensamiento a fin de encontrar soluciones y no culpables. Es un camino de crecimiento personal donde todos los implicados nos enriquecemos en valores.

Os invito a disfrutar de cada momento y a enfocarnos en todos los aprendizajes que con ellos se nos brindan.

¡ Feliz verano familias!

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