Educación Especial.Compartiendo Necesidades Básicas.

      Tras habernos emocionado con cada una de las sesiones del curso de Neuroeducación: Estrategias educativas basadas en el funcionamiento del cerebro”; y después de la lectura de todos los documentos, destacamos el despertar de curiosidad que nos ha generado la realización de esta formación y a su vez, la reflexión respecto a nuestro día a día, como profesionales de la educación especial; cabe destacar que nuestro trabajo se contextualiza en el Centro de Educación Especial Fundación Purísima Concepción, con chicos/as con diversidad funcional intelectual con bajo nivel de funcionamiento.

      Aclarada la población a la que nos dirigimos, decir que cada una de las dinámicas que se han llevado a cabo, las hemos intentado trasladar a nuestro contexto diario. Ya con la primera actividad, llamada “Haz lo que te digo” nos dábamos cuenta de la importancia de hablar en positivo, dejando a un lado las frases negativas, ya que son mucho más difíciles de comprender. Una de nuestras bases de trabajo es hablar de forma clara, concisa, breve e intentando evitar frases en negativo. De este modo, utilizo mensajes tipo: “Vamos a lavarnos las manos”, en lugar de: “No vuelvas a tu sitio que como tenemos las manos muy sucias después de haber jugado a la plastilina y ahora vamos desayunar, que por cierto, ya son las 11:30 y se nos ha echado el tiempo encima porque hay que ir a psicomotricidad…”.  Pequeños cambios en nuestro lenguaje, suponen algo básico: establecer comunicación con nuestros/as alumnos/as. Cuando hablamos de comunicación no debemos de entender sólo la parte verbal, sino también el lenguaje no verbal, esto es: nuestra actitud, tono, gesto, etc.

      Seguimos con la dinámica “Las etiquetaspercatándonos de la cantidad de prejuicios que poseemos y con los que tenemos que lidiar para no caer en ellos y tener falsas creencias.

       Una de las labores que tenemos los profesionales de la educación, es despojar a la sociedad de los prejuicios que recaen sobre las personas con diversidad funcional. Comentarios como “el autista que no ama” o “el paralítico cerebral que no se entera” son desgraciadamente muy comunes y aceptados. Por tanto, como docentes tenemos la responsabilidad y obligación de trasladar a la sociedad el concepto de diversidad funcional. Todas las personas somos diferentes (diversidad) y todas funcionamos de forma diferente, así para desplazarnos podemos utilizar unas muletas, las piernas o una silla de ruedas; para comunicarnos podemos hacerlo mediante pictogramas, lengua de signos, lenguaje oral; pero para sentir todos/as necesitamos ser aceptados, escuchados, valorados y motivados. De ahí la importancia de trabajar en el uso del lenguaje y en la ruptura de prejuicios.

      Dentro del campo de la educación especial se utilizan las “etiquetas” por la propia organización del sistema educativo, como en órdenes y decretos de organización educativa, o plataformas como Séneca.  En  la escuela “ordinaria”, las etiquetas se  sustituyen por: “es muy vago”, “no da para más”, “es hiperactivo”, “es que no quiere”, “si es que la familia no ayuda”,… y un largo etcétera: ¿de qué nos vale etiquetar a aquellos que no siguen el ritmo que es considerado como “normal”? ¿Qué información nos aportan? ¿Pensamos que con esas etiquetas podemos ayudar de algún modo al alumnado? 

      Siguiendo con los contenidos tratados en el curso exponemos la importancia de la niñez y la juventud como las etapas de mayor plasticidad cerebral, por el exceso de neuronas. En el caso de los alumnos/as con diversidad funcional de bajo funcionamiento es difícil saber el número de neuronas, así como de conexiones (sinapsis) que tiene lugar, no habiendo estudios concluyentes al respecto. Los aprendizajes se crean a través de las conexiones sinápticas; estas conexiones crean las redes hebbianas, base de la memoria y el aprendizaje.

      Tomamos de la documentación aportada el siguiente esquema :

CAMINO CORTO Y LARGO

      En nuestro día a día el camino que más utilizan nuestros alumnos/as es el camino corto y el ultracorto; los cuales hacen referencia al sistema instintivo y emocional, de ahí que nuestra metodología se centre en la búsqueda de los aprendizajes a través de la vía del placer, esto es: de sus intereses.

      A veces, los estímulos emiten una respuesta en la amígdala, donde el estimulo recibido no pasa la barrera emocional, por lo que el chico/a no es capaz de gestionar sus instintos y emociones, dándose problemas de conducta.

       El trabajo en torno a las emociones, en cuanto a conocer lo que ellos sienten, como se sienten y el desarrollo de la empatía hacía los demás permite activar los lóbulos prefrontales y tener un comportamiento consciente, voluntario, flexible y elegido.

 

      ¿Cómo organizamos nuestro contexto educativo, para afirmar que éste está basado en neurociencias?

      Hemos reflexionado sobre la seguridad (SEROTONINA), pertenencia (OXITOCINA) y motivación (DOPAMINA) como elementos clave para crear un contexto educativo basado en neurociencia.

      Dentro de las aulas específicas es esencial crear un ambiente seguro ¿Cómo lo hacemos? Estableciendo rutinas muy concretas y adelantándonos a situaciones que puedan crear inseguridad. Para ello, organizamos el entorno físico, desarrollando horarios y sistemas de trabajo que permitan dar a conocer al alumno/a lo que va a pasar. Todo ello no implica que seamos inflexibles y que no existan cambios, ya que éstos se introducen poco a poco, teniendo en cuenta la adquisición de conocimientos previos; cuando los asentamos bien, subimos un pequeño escalón.  Para conseguirlo, es básico dotar del tiempo necesario para adquirir nuevas habilidades.  Con todas estas claves conseguimos crear (o al menos lo intentamos) un ambiente sereno y controlamos las conductas agresivas.

       Estrategias como por ejemplo, el aprendizaje sin error permiten al alumnado sentirse seguro, evitando las frustraciones; no obstante estamos de acuerdo con la necesidad de crear el “conflicto pedagógico” para alcanzar nuevos aprendizajes; para tal fin es importante el sentimiento de pertenencia, respecto al adulto de referencia.

       Siguiendo esta línea, ¿cómo trabajamos el sentimiento de Pertenencia? Desde el primer día de colegio nuestro objetivo prioritario es conectar emocionalmente con el grupo y a su vez propiciar actividades para que se establezca comunicación entre los alumnos/as, de ahí la importancia de actividades como la asamblea en la que nos damos los buenos días, observamos las fotos de los compañeros y bailamos juntos, entre otras dinámicas. A su vez, respetamos la necesidad del trabajo individualizado y otorgamos a cada uno el tiempo necesario para que se sienta escuchado y atendido por nuestra parte.

      Por lo que respecta al sentimiento de pertenencia del alumno con la maestra u otros profesionales de referencia, es vital para la consecución de los aprendizajes; para ello debemos mostrarnos empáticos en los momentos difíciles, de igual modo firmes, para darles seguridad.

      Otro elemento fundamental es la Motivación. Para trabajarla, nos basamos en centros de interés, motivación intrínseca (me mueve mi interés); si a una alumna le gusta Pocoyo, y estamos trabajando conceptos de tamaño, le adaptamos un material específico con este personaje; si a un alumno le gusta la música, utilizamos canciones para enseñarle los días de la semana, etc.

       En cuanto al desarrollo de la curiosidad, trabajamos presentando muchos estímulos diferentes (visuales, auditivos, táctiles, gustativos) que provocan sensaciones positivas o negativas y que generan curiosidad. Hay casos en los que, por ejemplo, un alumno no quiere tocar el barro pero se lo seguimos presentando, sin insistir, y un día, después de tres meses, decide que ha llegado el momento de explorar (despierta curiosidad) y se da cuenta que tiene una textura agradable, un poco fría pero que si lo tocas se calienta y que además puedes modelarlo y hacer una pelota. Como anteriormente hemos comentado el TIEMPO es fundamental, necesitamos tener paciencia y ser constantes; así despertaremos la  curiosidad e iremos descubriendo esas motivaciones intrínsecas: para ello es fundamental que aprendamos a mirar y escuchar el cuerpo de nuestros/as chicos en cuanto a: movimiento, mirada, sonidos…

      Para concluir, destacar que esta formación nos ha permitido reflexionar sobre nuestra forma de trabajo, errores y aciertos;  y sobre el funcionamiento del sistema educativo que, a veces, olvida que somos seres humanos con instintos (supervivencia, pertenencia,…) con hormonas, con procesos que no se pueden violar (atención, memoria) y seres humanos que necesitamos aprender a autocontrolarnos mediante el conocimiento de nuestro propio yo.

      Tenemos la tarea más bonita del mundo, enseñar, compartir y ver crecer; no debemos perder todo eso por estar todo el día con el “NO” en nuestra mente, encasillados en llevar razón por tener la “autoridad” del aula, y no pararnos a ver y escuchar a nuestros alumnos/as, aún cuando no hay palabras.

Reflexiones de Lidia Árbol y Elena Navarro, profesoras del Centro de Educación Especial Fundación Purísima Concepción de Granada.

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