NEUROSICOEDUCACIÓN: REFLEXIONES DE UNA PROFESORA

     Como ya he comentado en otras ocasiones, poder leer las reflexiones de los docentes tras compartir horas de formación presenciales con ellos, es un privilegio por el aprendizaje que esto conlleva y por la conexión que se establece y que te hace ver que el cambio se está produciendo y todos formamos parte de él.

     Hace unos meses, el director de un instituto me comentaba que este cambio ya había comenzado, y que sería profundo, porque se está produciendo desde abajo, por los docentes y todas las personas implicadas en el sistema educativo que se mueven con una motivación intrínseca, y no porque nadie se lo imponga. Totalmente de acuerdo.

     En esta ocasión expongo los cambios que una profesora está introduciendo en su aula tras 12 horas de formación compartida en Neurosicoeducación. Lo expuesto a continuación es el extracto  literal de unas reflexiones que ocupan 13 páginas:

     Algunos de los aspectos que ya estoy cambiando en mi aula son los siguientes:

* Estoy introduciendo diferentes “dinámicas de conocimiento” en las horas de tutorías.

* Miro más directamente a los ojos a cada uno de mis alumnos.

* Entro a clase cada mañana con una sonrisa.

* Cuando un alumno comienza a llamar la atención con comportamientos disruptivos, respiro varias veces antes de hablarle y procuro buscar un momento para hablar con él personalmente.

* Estuve de viaje y les traje a cada niño una postal con un mensaje positivo personalizado.

* Escucho más a mis compañeros y me quejo menos.

* No me da miedo poner los límites claramente, y enseñarle a los niños hasta donde permitiré o no en el aula. Al mismo tiempo, los informo desde un tono de voz adecuado y mirándolos con cariño, pero marcando firme el límite que he establecido.

* Tengo en cuenta el no juzgar a los niños, aunque este aspecto aún está en vías de desarrollo.

* Entiendo que el nivel de atención en clase es limitado, por ello introduzco pequeños descansos antes de finalizar la sesión que estemos trabajando.

* He dejado de dar premios en el aula por terminar las tareas.

* He dejado de dejar a los niños sin recreo a modo de castigo.

* Hablo más con ellos.

* Si el niño no hace los deberes, no procuro convencerle, hablo con él recordándole la importancia de que él es el responsable de lo que aprende. Yo estoy allí para acompañarle, pero él también participa.

*… y seguimos aprendiendo juntos.

 

     Gracias a todos los docentes por esta  posibilidad de compartir y aprender juntos, sin duda llena de dopamina y oxitocina 🙂

 

 

 

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