Pertenencia y Motivación en el Aula

Alfred Adler nos hablaba de la importancia del sentimiento de pertenencia en el ser humano, instinto gregario que todos traemos al nacer. Somos seres sociales, y como tales, necesitamos saber que somos importantes para nuestro grupo.

El vivir en grupos fue uno de los aspectos que en su día aseguró nuestra supervivencia, ya que nos permitió unir fuerzas ante un entorno mucho más fuerte que nosotros: la naturaleza.

Cuando interpretamos que no somos importantes, que no nos tienen en cuenta, nos sentimos mal, y lo mismo ocurre si un alumno interpreta que no es importante para su entorno, que no se le acepta tal como es, si esto ocurre, realizará acciones para hacerse notar. Son conductas muy inconscientes, es lo que en Disciplina Positiva llamamos creencias erróneas, y van encaminadas a la consecución de este objetivo natural: sentirnos importantes.manos equipo.jpg

Pero, ¿ qué ocurre en nuestro cerebro cuando interpretamos que no nos están teniendo en cuenta, que no somos importantes para las personas que conforman nuestro círculo? Pues que esta sensación nos provoca un fuerte dolor emocional, y como dice Matthew Lieberman, científico que ha estudiado este tema en profundidad, el dolor emocional nos puede producir dolor físico, llegando a disminuir las capacidades cognitivas y ejecutivas de la persona.

El área cerebral que se activa ante la ausencia de pertenencia es curiosamente el área relacionada con el dolor físico y con el proceso de atención, concretamente la atención ejecutiva, esa que necesitamos para poder atender a lo que en clase se explica. Esta área es la cingular anterior. Todo esto nos lleva a la conclusión de que la creencia por parte del individuo, en este caso alumno, de que no se le acepta ni se le tiene en cuenta, desencadena un mecanismo cerebral que altera la atención ejecutiva, elemento fundamental para trabajar la memoria y el consecuente aprendizaje, ya sea en el aula, en casa o en cualquier otro medio.

Por lo tanto, y como reflexión a todo lo que se está escribiendo últimamente sobre la necesidad de motivar a los alumnos y la necesidad de cambiar el sistema educativo actual, algo con lo que estoy totalmente de acuerdo, no debemos obviar en ningún momento, que la motivación, la pertenencia y la seguridad deben ir de la mano. ¿De qué sirve un programa motivador si el alumno acude al colegio pensando que no se le respeta y que no se le tiene en cuenta?

Todo cambio que se inicie, donde la motivación, pertenencia y seguridad no vayan de la mano, sin duda dejará a buenos alumnos en el camino.

¿ Quién no querría acudir a un entorno de trabajo donde se sienta respetado, donde se sienta seguro y donde le motive lo que se imparte? Sin duda todos daríamos lo mejor de nosotros mismos con este contexto.

No es tarea fácil, pero como mucho ya estáis comprobando, sí posible.

 

 

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